viernes, 19 de enero 2018

El Centro de Estudios Andaluces y la Fundación Blas Infante publican la primera edición crítica de ‘La verdad sobre el complot de Tablada’

Considerada el testamento político del padre de la patria andaluza, la obra se presentó el martes 30 de enero en el Ateneo de Sevilla

 ‘La verdad sobre el complot de Tablada y el Estado Libre de Andalucía' es la última obra publicada por Blas Infante antes de su muerte, uno de sus textos más maduros y el que mejor radiografía su "pensar y su sentir político". En palabras de Antonio Manuel Rodríguez Ramos, profesor de Derecho Civil en la Universidad de Córdoba y patrono de la Fundación Blas Infante, esta obra, editada originalmente a finales de 1931, es "el testamento político de Infante". Ciertamente, el libro del Padre de la Patria Andaluza recoge su programa político para Andalucía desarrollando su concepto de la autonomía política como herramienta para la transformación y el desarrollo.

Coincidiendo con el 40 aniversario de las manifestaciones del 4 de diciembre de 1977 y el centenario de la Asamblea de Ronda, el Centro de Estudios Andaluces y la Fundación Blas Infante han editado la obra ‘La verdad sobre el complot de Tablada y el Estado Libre de Andalucía', segundo título de la colección ‘Obras completas de Blas Infante en edición crítica'. Esta colección, la primera que tiene previsto recoger la totalidad de la producción infantiana en ediciones críticas y comentadas, arrancó en 2015 con la publicación de ‘Ideal Andaluz', texto fundacional del andalucismo histórico y político que llegó a las librerías al cumplirse el centenario de su primera edición en 1915 y continuará con ‘La dictadura pedagógica' (1920).

Este segundo volumen cuenta con un prólogo de Antonio Manuel Rodríguez, además de un amplio y exhaustivo estudio introductorio firmado por el catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Jaén, Salvador Cruz Artacho. La obra se completa con la reproducción de la portada original del libro, firmada por el dibujante y amigo personal de Blas Infante, Andrés Martínez de León, además de un dosier gráfico que recopila una selección de artículos publicados sobre el complot de Tablada en periódicos de la época como ‘El Liberal', ‘El Heraldo de Madrid', ‘ABC', ‘La Voz', ‘La Nación', ‘La Tierra', 'Crisol', ‘La Libertad', ‘Mundo Gráfico', ‘El Sol' y ‘El Imparcial'.

La edición se presentó el  martes 30 de enero, en el Ateneo de Sevilla con la participación de los autores de la presentación y el estudio introductorio, así como de la  directora del Centro de Estudios Andaluces Mercedes de Pablos Candón, del presidente del Ateneo, Alberto Máximo Pérez Calero, y del responsable de la Sección de Geografía e Historia del Ateneo de Sevilla, Juan Ortiz Villalba.

Primera edición

La primera edición de esta obra de Blas Infante vio la luz a finales de 1931, pocos meses después de producirse los acontecimientos del denominado ‘Complot de Tablada'. Ocurrido en la última semana de junio de 1931, el ‘complot' tuvo como protagonistas a cinco integrantes de la candidatura del Partido Republicano Revolucionario Federalista Andaluz, creada para concurrir a las elecciones constituyentes de ese mismo año: Blas Infante, Ramón Franco, Pablo Rada, Antonio Rexach y José Antonio Balbontín. Tras una serie de confusos sucesos -derrumbe de un escenario en medio de un mitin, supuesta acumulación de explosivos en la Base Aérea de Tablada, lanzamiento de octavillas de la citada candidatura desde el aire- el ministro de Gobernación, Miguel Maura, envió al general Sanjurjo a Sevilla para que detuviese a los oficiales y personal implicado de la base, minando así cualquier posibilidad a la citada candidatura que tanto había inquietado a los poderosos. A partir de entonces se abrió un proceso judicial y parlamentario que se prolongó a lo largo de varios meses. 

 Fruto de esas vivencias y de su participación en esta candidatura Republicana Revolucionaria Federalista Andaluza, Blas Infante escribió entre el 21 de julio y el 29 de agosto de ese mismo año 1931, el libro que ahora se reedita, una obra en la que rechaza las frecuentes alusiones a su persona en los periódicos y deja clara su frustración al tiempo que desmonta las imputaciones que le hacen a los candidatos de dicho partido.

En su texto, el catedrático Salvador Cruz Artacho sitúa esta obra de Blas Infante en el contexto socioeconómico y político en el que ocurrieron los hechos tras la proclamación de la República el 14 de abril de 1931. "En Andalucía, muchas de las expectativas y esperanzas depositadas en la República, en el cambio y/o revolución republicana se vinculaban a la cuestión agraria y al problema del acceso y disfrute de la tierra" aunque, como señala el historiador, había distintas opciones y visiones de lo que era o debía ser. Según Cruz Artacho, "todas ellas convivieron, eran visibles, en Andalucía en 1931", cuando tuvieron lugar los sucesos en torno al aeródromo de Tablada.

¿Hubo o no hubo realmente complot?

Qué ocurrió realmente y cómo interpretarlo son algunas de las cuestiones que plantea Salvador Cruz en su estudio introductorio citando la opinión de autores como Juan Manuel Macarro que habla de la existencia del complot; Juan Antonio Lacomba que, sin negarlo del todo, interpreta los hechos en clave de "proyecto voluntarista" ; Antonio Miguel Bernal o Manuel Tuñón de Lara que se centran en la alarma que suscita el peligro de una revolución social y el uso político y partidista de los hechos que hicieron las autoridades; Joaquín Gil Honduvilla o Joaquín Leguina o Asunción Núñez que niegan la existencia de dicho complot al igual que Manuel Ruiz Lagos y Manuel Clavero que, además, se centran en "los manejos y la corrupción gubernamental de aquel contexto sociopolítico" igual que hace Manuel Ruiz Romero.

En opinión del autor del estudio introductorio de esta edición, "hubo desorden, también se constataron incidentes y actuaciones irregulares en los comicios". Sin embargo, continúa, no hubo "ni conspiración, ni complot organizado para el levantamiento contra la República".

En el libro se detallan cómo se produjeron los sucesos tras la presentación en Sevilla el 19 de junio de 1931 de la Candidatura Republicana Revolucionaria Federal Andaluza, que en palabras del catedrático era "una candidatura peculiar". La componían militares en activo que habían protagonizado en el pasado gestas profesionales que les granjearon reconocimiento y popularidad -el conocido vuelo del Plus Ultra de Ramón Franco y del mecánico Pablo Rada-, andalucistas reconocidos -como el notario Blas Infante Pérez-, profesionales liberales con contactos con las demandas andalucistas y sin experiencia política previa -como el ingeniero agrónomo Pascual Carrión- y políticos vinculados a la izquierda revolucionaria, como el abogado José Antonio Balbontín.

A continuación, se narran los hechos de junio de 1931: cómo se produjo la campaña electoral, el derrumbamiento del escenario en un mitin de la candidatura en Lora del Río que acabó con la fractura de una pierna de Ramón Franco que fue evacuado al botiquín de la base aérea de Tablada coincidiendo con el traslado al aeródromo de unas 500 bombas de aviación con sus espoletas y detonadores por orden del Teniente Coronel Camacho, así como las proclamas revolucionarias de las octavillas de la candidatura Republicano Revolucionaria Federal Andaluza lanzadas desde el aire en Sevilla.

Según Salvador Cruz, el incremento de las tensiones que generó el propio refugio del lesionado Ramón Franco y de su comitiva en las instalaciones militares de Tablada, los rumores vertidos sobre una supuesta intencionalidad en el accidente que sufrió Ramón Franco en Lora del Río y el hecho del traslado de bombas a la instalación militar se convirtieron en los ejes que justificaban la verosimilitud del complot que en definitiva, suponía a su entender "la inminencia de una supuesta revolución campesina, auspiciada por la candidatura Republicano Revolucionaria Federal Andaluza y con implicación directa de las instalaciones de la Base militar de Tablada, que proclamaría el Estado Libre de Andalucía". 

Según el catedrático de la Universidad de Jaén, la llegada del General Sanjurjo a Sevilla -enviado por el Gobierno Provisional de la República con amplias facultades para proceder en relación a lo que acontecía en Tablada-  no llevó sólo al reforzamiento del orden público de la ciudad y su entorno ante posibles disturbios callejeros, sino que también "significó la apertura de diligencias informativas que pretendían aclarar lo que había sucedido en la Base militar de Tablada". La detención del teniente coronel Camacho y el comandante Romero Basart junto a seis cabos y veinte soldados hizo que se "extendiera el rumor de la marcha campesina sobre Sevilla, que justificó la ya referida militarización del orden público en la ciudad en la antesala de la jornada electoral".

La propuesta política

Tras la narración de los hechos, el estudio introductorio se detiene en la propuesta política a la que Blas Infante dedica gran parte de su obra y que ahora se publica en edición crítica: a exponer y justificar el programa político de la candidatura en lo que denominó "El Estado Libre de Andalucía".

En opinión de Salvador Cruz, esta reflexión se entiende "en el marco de los anhelos, expectativas y desilusiones que generó la implantación del nuevo régimen republicano". Para hacer realidad una «Nueva España» republicana se necesitaba, en opinión de Blas Infante y los demás componentes de la Candidatura, "la labor revolucionaria con una «piadosa y firme Dictadura Pedagógica»". Salvador Cruz apunta las claves del pensamiento infantiano "donde la constitución y fortalecimiento de la conciencia colectiva -la construcción de pueblo- primara sobre los elementos puramente conspirativos".

"La Revolución no significa en Blas Infante ni la ruptura con la República, ni con la democracia parlamentaria. De lo que se trata es de romper cualquier lazo con las prácticas políticas del pasado monárquico e impedir cualquier atisbo de reproducción y permanencia de aquéllas en la nueva realidad republicana", asegura el experto. Para Infante, esto constituía ya de por sí una acción realmente revolucionaria, toda vez que "permitiría aflorar un nuevo marco político-institucional que garantizara la existencia de espacios públicos realmente deliberativos en los que una ciudadanía consciente y activa ejercería sus derechos y libertades".

Otra de las cuestiones centrales en la obra infantiana es "la propuesta (con)federal, y dentro de ésta, el Estado libre de Andalucía. Para la «Nueva España» -y Andalucía dentro de ella- se propone una arquitectura político-institucional de corte federal donde el fomento del sentimiento patriótico se compagina con la materialización de una revolución social que debe alumbrar un orden justo que garantice la libertad y la solidaridad entre los individuos y los pueblos".

En palabras de Salvador Cruz, "frente al centralismo político el ideal de la federación universal, en clara coherencia con lo que el Andalucismo Histórico y el propio Blas Infante han venido manifestando desde tiempo atrás, el principio de libertad del sujeto, como atributo propio de la naturaleza del ser humano, y el de solidaridad comunitaria. Frente a la España centralista, caciquil y oligárquica se apuesta por un proyecto anticentralista en el que la descentralización acaba identificándose con autonomía, ésta con la «Nueva España republicana» y, todo ello, con la democracia".

Para el experto, "la suma de todos estos elementos dará lugar a la formulación de una propuesta a todas luces singular en torno al nacionalismo. Un nacionalismo no nacionalista, en opinión de algunos. Un nacionalismo internacionalista, en opinión de otros".  Para Cruz Artacho, "se trataba de una apuesta por una formulación política y ética de la nación -en este caso de la nación andaluza-, basada en la defensa de la libertad y la soberanía individual que encontraba difícil encaje en el marco imperante de relatos nacionalistas de fundamentación étnico-lingüística".

‘¡Viva Andalucía libre!'

Asimismo, Salvador Cruz analiza el significado del grito "¡Viva Andalucía libre! y el Estado libre de Andalucía: "La propuesta política se resume en el ideal «Andalucía soberana, constituida en Democracia republicana» que ya se esgrimiera en el proyecto constitucional federal de Antequera de 1883 y que se recuperó en la Asamblea Regionalista de Ronda de 1918. En definitiva, un grito de afirmación identitaria que se hacía en un contexto de defensa de un proyecto federal para el conjunto del Estado español".                                                                                                                         

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