El Centro de Recepción de Visitantes de Alcaudete, situado junto al castillo y la iglesia de Santa María la Mayor, acogió la tercera sesión del ciclo de conferencias ‘El viaje nupcial de Carlos V e Isabel de Portugal en Andalucía’, una iniciativa impulsada por la Fundación Centro de Estudios Andaluces con motivo de la conmemoración del V Centenario de la boda imperial.
La jornada, bajo el título ‘Alcaudete, poder y territorio en la ruta nupcial de Carlos V’, contó en la apertura con la alcaldesa de la localidad, Yolanda Caballero Aceituno, y con el director de la Fundación Centro de Estudios Andaluces, Tristán Pertíñez Blasco.
En la sesión participaron los expertos José Miguel Delgado Barrado, catedrático de Historia Moderna de la Universidad de Jaén, y Francisco Javier Illana López, profesor de Historia Moderna de la misma universidad. Ambos analizaron la compleja red de poder existente en el Reino de Jaén durante el siglo XVI, contexto que explica la estancia del emperador en diversos municipios de la provincia, entre ellos Alcalá la Real, Martos, Jaén, Úbeda y Baeza, con especial relevancia de Alcaudete, donde Carlos V pernoctó durante tres noches.
Aunque las referencias documentales conservadas sobre este episodio son escasas, los especialistas señalaron que fuentes secundarias, como la obra de Andrea Navagero Il viaggio fatto in Spagna (1563), permiten reconstruir con notable precisión el itinerario seguido por los recién casados.
La estancia imperial en Alcaudete estuvo estrechamente vinculada a la relevancia política y militar de Martín Alonso Fernández de Córdoba, VI señor de Alcaudete, cuya presencia en la corte y sus servicios a la Corona fueron determinantes. En reconocimiento a esta trayectoria, Carlos V le concedió en 1529 el título de conde de Alcaudete y, posteriormente, en 1534, lo nombró gobernador de Orán y caballero de la Orden de Santiago, una de las principales órdenes militares de la época.
Tal y como subrayaron los ponentes, el viaje nupcial trascendía el ámbito ceremonial y festivo para convertirse en un instrumento de afirmación política y propagandística. A través de este recorrido, el monarca fortalecía vínculos con las casas señoriales y recompensaba su colaboración y lealtad a la Corona.
Asimismo, los expertos destacaron el carácter itinerante de la corte de Carlos V, quien no estableció una sede fija para el gobierno imperial. De este modo, allí donde se encontraba el emperador, aunque fuera temporalmente, se situaba el centro efectivo del poder político y de la toma de decisiones del Imperio.
En el caso del Reino de Jaén, la visita imperial tuvo además una relevancia singular en relación con el desbloqueo de una real cédula promulgada en 1508 por su madre, Juana I, para la creación de nuevas ciudades. El proceso había permanecido paralizado en la Chancillería de Granada debido a las tensiones jurisdiccionales entre ambos reinos. La presencia de Carlos V en estas tierras en 1526 contribuyó decisivamente a reactivar el procedimiento, que culminó con la real provisión de 1536 y la fundación de Campillo de Arenas, Valdepeñas de Jaén, Los Villares y La Mancha, configurando así un nuevo eje de comunicaciones fundamental para la articulación territorial de la provincia.
La mesa estuvo moderada por Gemma Bermúdez, técnica del área de Turismo y Patrimonio del Ayuntamiento de Alcaudete.
El ciclo tiene como objetivo poner en valor el protagonismo de localidades como Carmona, Córdoba, Alcaudete y Santa Fe como escenarios estratégicos del poder durante el viaje nupcial de 1526. La unión entre Carlos V e Isabel de Portugal no solo selló una alianza dinástica, sino que también consolidó un proyecto político de dimensión globa
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