22 oct 2026

Álvaro de Bazán y Antonio de Ulloa, dos maneras de convertir el mar en un espacio de poder y conocimiento

La segunda sesión del ciclo «Andaluces que hicieron Historia» reúne a los historiadores Ismael Jiménez Jiménez y Ascensión López Vázquez para analizar la aportación de dos figuras fundamentales de la historia naval y científica de España

Álvaro de Bazán y Antonio de Ulloa, dos maneras de convertir el mar en un espacio de poder y conocimiento

La Fundación Centro de Estudios Andaluces (CENTRA) y la Fundación Andalucía 27 celebraron ayer en Madrid la segunda sesión del ciclo «Andaluces que hicieron Historia», dedicada a la contribución de Álvaro de Bazán y Antonio de Ulloa a la proyección marítima, científica e internacional de España.

Bajo el título «Andalucía, ciencia y hegemonía marítima», el encuentro puso en relación las trayectorias de dos andaluces separados por casi dos siglos que representan dimensiones diferentes, pero complementarias, de la relación de España con el mar: la estrategia y el poder naval en el siglo XVI y la exploración científica durante la Ilustración.

En esta ocasión, los ponentes invitados a esta sesión fueron Ismael Jiménez Jiménez, profesor del Departamento de Historia de América de la Universidad de Sevilla, y Ascensión López Vázquez, profesora del Departamento de Historia Moderna, Contemporánea, de América y del Arte de la Universidad de Cádiz.

La conversación estuvo moderada por José Antonio Parejo Fernández, director de la revista Andalucía en la Historia y editor de CENTRA Humanidades.

El diálogo propuso una lectura comparada de dos momentos esenciales de la historia marítima española. Por una parte, la consolidación de una fuerza naval capaz de defender los territorios y las rutas de la Monarquía Hispánica durante el reinado de Felipe II. Por otra, el desarrollo de expediciones científicas que convirtieron el conocimiento geográfico, astronómico y natural en un instrumento estratégico durante el siglo XVIII.

Las trayectorias de Álvaro de Bazán y Antonio de Ulloa permitieron examinar cómo el dominio del mar dependió tanto de la capacidad militar y logística como del conocimiento científico, la navegación, la cartografía y la exploración.

El hilo conductor del encuentro quedó definido por una cuestión compartida: cómo contribuyeron la estrategia naval y la ciencia a reforzar la presencia y la proyección internacional de España.

Álvaro de Bazán: estrategia para una monarquía marítima

La intervención de Ismael Jiménez Jiménez abordó la figura de Álvaro de Bazán, primer marqués de Santa Cruz y uno de los principales marinos de la Monarquía Hispánica en el siglo XVI.

Nacido en Granada en 1526 y perteneciente a una familia de larga tradición naval, Bazán desarrolló su carrera al servicio de Carlos I y Felipe II. Participó en algunos de los episodios más relevantes de la política marítima de su tiempo, entre ellos la batalla de Lepanto y las campañas de las Azores.

Su trayectoria permitió analizar las necesidades que planteaba el gobierno de una monarquía extendida por varios continentes y dependiente de sus comunicaciones marítimas. El mantenimiento de las flotas, la coordinación de recursos y tripulaciones, el abastecimiento y la planificación estratégica resultaban esenciales para proteger las costas, asegurar las rutas y responder a la competencia de otras potencias.

Más allá de sus victorias, la relevancia histórica de Álvaro de Bazán reside también en su capacidad para combinar mando, organización y estrategia. Su figura ayuda a comprender que el poder naval no dependía únicamente de los enfrentamientos militares, sino de una compleja estructura logística y administrativa capaz de sostener las operaciones en el tiempo.

Antonio de Ulloa: ciencia, navegación y exploración

Ascensión López Vázquez centró su intervención en Antonio de Ulloa, marino, científico y explorador nacido en Sevilla en 1716.

Especialista en historia marítima y autora de una tesis doctoral sobre este personaje, López Vázquez situó su trayectoria en el contexto de la Ilustración y de la creciente relación entre la Armada, las expediciones científicas y las instituciones dedicadas a la producción y difusión del conocimiento.

Antonio de Ulloa, nacido en Sevilla en 1716, participó junto a Jorge Juan en la expedición geodésica enviada al virreinato del Perú para colaborar en la medición de un arco del meridiano terrestre. Aquella misión permitió avanzar en el conocimiento de la forma de la Tierra y constituyó una de las grandes empresas científicas internacionales del siglo XVIII.

Su actividad no se limitó a la expedición americana. A lo largo de su trayectoria combinó responsabilidades navales, científicas y administrativas, mantuvo contacto con instituciones académicas europeas y realizó observaciones sobre materias como la astronomía, la geografía, la minería y la historia natural.

Antonio de Ulloa encarna así un modelo de marino ilustrado para quien la navegación, la ciencia y el servicio público formaban parte de una misma tarea. Su biografía permite entender cómo el conocimiento se convirtió en un recurso esencial para recorrer los océanos, describir territorios, mejorar las comunicaciones y reforzar la capacidad de actuación de la Monarquía.

De la hegemonía naval a la exploración científica

El coloquio, moderado por José Antonio Parejo Fernández, trasladó el análisis de las dos biografías a una reflexión compartida sobre el papel del mar en la historia de España y sobre la contribución de Andalucía a su proyección exterior. Los ponentes examinaron la posición de la comunidad como espacio de conexión entre el Mediterráneo y el Atlántico y como territorio históricamente vinculado a la navegación, el comercio, la defensa y la producción de conocimiento.

Los orígenes granadino y sevillano de Álvaro de Bazán y Antonio de Ulloa permitieron plantear hasta qué punto Andalucía fue únicamente su lugar de nacimiento o influyó también en el desarrollo posterior de sus trayectorias. La conversación recorrió la evolución experimentada entre los siglos XVI y XVIII, desde un escenario marcado por la defensa de las rutas y los territorios mediante la fuerza naval hasta otro en el que la investigación científica, la cartografía y la exploración adquirieron una importancia creciente. En este recorrido, Bazán representa la estrategia, el mando y la organización de las operaciones navales en el contexto de la política europea y mediterránea de Felipe II. Ulloa, por su parte, encarna la unión entre ciencia y navegación característica de la Ilustración, así como la circulación internacional del conocimiento y su aplicación al servicio de la Monarquía.

El diálogo abordó igualmente las diferencias entre la formación y las funciones de los marinos militares y científicos, sin presentar ambos perfiles como realidades completamente separadas. La experiencia práctica, la preparación técnica, la coordinación de personas y recursos y el conocimiento de los territorios y las rutas marítimas fueron elementos fundamentales en las dos trayectorias. La comparación permitió observar, además, cómo las instituciones tuvieron que adaptarse a escenarios cada vez más amplios y complejos.

Por último, los ponentes analizaron el impacto de ambos personajes en la historia de España. Bazán contribuyó a reforzar la capacidad naval de la Monarquía Hispánica y a proteger sus intereses y comunicaciones marítimas en algunos de los principales escenarios estratégicos del siglo XVI. Ulloa favoreció el desarrollo y la internacionalización de la ciencia española durante la Ilustración mediante sus expediciones, observaciones y relaciones con instituciones científicas europeas.

Sus biografías muestran así que la proyección marítima de España se sostuvo sobre capacidades diversas —estrategia, tecnología, experiencia, conocimiento y organización institucional— y recuperan la aportación de dos andaluces a procesos históricos de dimensión global.

La segunda sesión contó también con las intervenciones de Tristán Pertíñez Blasco, director de la Fundación CENTRA; e Ignacio Moreno Bustamante, director de la Fundación Andalucía 27; y con la asistencia de la delegada de la Junta de Andalucía en Madrid, Teresa Astolfi, entre otras autoridades.

El ciclo concluirá con Francisco de Saavedra

Organizado conjuntamente por la Fundación CENTRA y la Fundación Andalucía 27, el ciclo «Andaluces que hicieron Historia» tiene como objetivo acercar a la ciudadanía la contribución de distintas personalidades andaluzas a la construcción institucional, política, militar, científica y diplomática de España.

El ciclo concluirá el próximo 4 de noviembre con la conferencia «Andalucía y la proyección internacional de España: diplomacia y poder». La tercera sesión estará dedicada al ilustrado sevillano Francisco de Saavedra y a su participación en la política internacional del siglo XVIII. Será impartida por Manuel Moreno Alonso, catedrático emérito de Historia Contemporánea de la Universidad de Sevilla y autor de la biografía publicada por la Fundación CENTRA sobre este personaje.

Organizado conjuntamente por la Fundación CENTRA y la Fundación Andalucía 27, el ciclo tiene como objetivo acercar a la ciudadanía la contribución de distintas personalidades andaluzas a la construcción institucional, política, militar, científica y diplomática de España.

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