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martes, 29 de enero 2019

La Casa de la Provincia acoge la presentación de un libro que analiza los tópicos y estereotipos sobre Andalucía

‘La cara oscura de la imagen de Andalucía’, de Alberto González Troyano, se adentra en dónde y por qué se han incubado. Holgazanes, juerguistas y narcisistas, pero también luchadores con causa, son algunos de los más repetidos

Si hay una imagen persistente en el imaginario español e incluso internacional sobre los andaluces, esta es, sin duda, la que dibuja al andaluz como indolente, poco trabajador, narcisista y amante de la fiesta. Estos estereotipos han convivido con otros que retrataban a Andalucía como una sociedad trágica, hambrienta e irredenta. Todavía hoy, medios de comunicación, responsables políticos y tertulianos mantienen vivos estos dolorosos estereotipos sobre los andaluces, alimentándolos repetidamente con sus comentarios. 

El nuevo título de la colección Imagen de Andalucía del Centro de Estudios Andaluces, ‘La cara oscura de la imagen de Andalucía. Estereotipos y prejuicios’, se adentra en la génesis y el contexto en el que se incubaron los tópicos, de la mano del profesor de Literatura Española, Alberto González Troyano.

La presentación de este trabajo, el número 14 de la colección Imagen, contará con el autor del libro que estará acompañado Mercedes de Pablos, directora del Centro de Estudios Andaluces; Eva Díaz Pérez, periodista y escritora e Ignacio Garmendia, crítico literario y editor. El acto de presentación tendrá lugar el miércoles 13 de febrero en la Casa de la Provincia de Sevilla a partir de las 19 horas.

El origen de los tópicos

 Más allá de las conocidas descripciones realizadas por Ortega y Gasset en su ‘Teoría de Andalucía’ –quien calificó la actitud vital de los andaluces como “hedonista”, “perezosa” y “holgazana”– cabe preguntarse dónde están los orígenes de este y de otros estereotipos y prejuicios que tanto daño han hecho a la imagen de Andalucía: ¿En la Literatura? ¿En la historia? ¿En la política? 

En opinión de Alberto González Troyano, “no existe una leyenda negra que ensombrezca la imagen de Andalucía, pero sí la acucian rincones oscuros que, en buen número, los propios andaluces han contribuido a propagar”. 

Ciertamente, el origen de la imagen mitificada de Andalucía hay que buscarlo en la tradición romántica literaria y pictórica. Fueron los viajeros románticos – Gautier, Mérimee, Byron, Lewis, Ford,… - quienes inventaron una Andalucía exótica, espontánea, voluptuosa y sensual plagada de toreros, gitanos, bandoleros y señoritos. Una Andalucía pintoresca, castiza y agitanada que, de alguna forma, estaba reñida con el mundo de la modernidad y la industria. 

El tópico del señorito

Otro de los estereotipos más pródigos de la literatura española ambientada en el sur peninsular de los siglos XIX y XX es el del señorito andaluz, un ser que posee un sentido lúdico  de la vida, contrario a cualquier acción educativa o trabajo productivo. Centenares de abrumadoras imágenes del señorito y su corte aflamencada, se repitieron en novelas, artículos de prensa, pinturas y grabados. Tanto fue así, que la visión del señorito se convirtió en metonimia de una Andalucía ociosa y entregada a sus fiestas populares


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