martes, 22 de enero 2019

NUEVO TÍTULO DE LA COLECCIÓN IMAGEN

Un libro rastrea los orígenes históricos y literarios de los tópicos y prejuicios sobre los andaluces

Alberto González Troyano analiza dónde y por qué se han incubado los estereotipos sobre Andalucía. Holgazanes, juerguistas y narcisistas, pero también luchadores con causa, son algunos de los más repetidos

Si hay una imagen persistente en el imaginario español e incluso internacional sobre los andaluces, esta es, sin duda, la que dibuja al andaluz como indolente, poco trabajador, narcisista y amante de la fiesta. Estos estereotipos han convivido con otros que retrataban a Andalucía como una sociedad trágica, hambrienta e irredenta. Todavía hoy, medios de comunicación, responsables políticos y tertulianos mantienen vivos estos dolorosos estereotipos sobre los andaluces, alimentándolos repetidamente con sus comentarios. 

Pero más allá de las conocidas descripciones realizadas por Ortega y Gasset en su ‘Teoría de Andalucía’ –quien calificó la actitud vital de los andaluces como “hedonista”, “perezosa” y “holgazana”– cabe preguntarse dónde están los orígenes de este y de otros estereotipos y prejuicios que tanto daño han hecho a la imagen de Andalucía: ¿En la Literatura? ¿En la historia? ¿En la política? 

El nuevo título de la colección Imagen de Andalucía del Centro de Estudios Andaluces, ‘La cara oscura de la imagen de Andalucía. Estereotipos y prejuicios’, se adentra en la génesis y el contexto en el que se incubaron estos y otros tópicos, de la mano del profesor de la Literatura Española, Alberto González Troyano. En opinión de este experto “hay que armarse de razones para enfrentarse a la incomprensión de los otros”. A su modo de ver “no existe una leyenda negra que ensombrezca la imagen de Andalucía, pero sí la acucian rincones oscuros que, en buen número, los propios andaluces han contribuido a propagar”. 

Ciertamente, el origen de la imagen mitificada de Andalucía hay que buscarlo en la tradición romántica literaria y pictórica. Fueron los viajeros románticos – Gautier, Mérimee, Byron, Lewis, Ford,… - quienes inventaron una Andalucía exótica, espontánea, voluptuosa y sensual plagada de toreros, gitanos, bandoleros y señoritos. Una Andalucía pintoresca, castiza y agitanada que, de alguna forma, estaba reñida con el mundo de la modernidad y la industria. 

Esta caracterización tópica y típica de Andalucía fue aceptada por algunos autores locales (Estébanez Calderón), pero que también suscitó la reacción de otros (Blanco-White, Fernán Caballero, Cecilia Bohl de Faber, Juan Valera, Pedro Antonio de Alarcón, Arturo Reyes, José Mas y López Pinillo), quienes escribían sobre Andalucía, en parte, para corregir estas “distorsiones extranjeras”. Sin embargo, a pesar de su calidad, la mayoría de sus obras tuvieron escasa difusión, lo que da idea de lo difícil que es romper con los prejuicios

El tópico del señorito

Otro de los estereotipos más pródigos de la literatura española ambientada en el sur peninsular de los siglos XIX y XX es el del señorito andaluz, un ser que posee un sentido lúdico  de la vida, contrario a cualquier acción educativa o trabajo productivo. Centenares de abrumadoras imágenes del señorito y su corte aflamencada, se repitieron en novelas, artículos de prensa, pinturas y grabados. Tanto fue así, que la visión del señorito se convirtió en metonimia de una Andalucía ociosa y entregada a sus fiestas populares

Los ilustrados Cadalso, Jovellanos y Tomás de Iriarte, o las novelas de autores como Eugenio Noel, Manuel Halcón, Manuel Barrios, Alfonso Grosso, los hermanos Álvarez Quintero y los Machado, abordaron la figura del señorito andaluz, cuya arrogancia iba acompañada a modo de contrapunto de unos tipos populares, coloristas, holgazanes y, sobre todo, sumisos que vivían a sus expensas. 

Esta supuesta tradición juerguista y hedonista enlaza con la famosa ‘Teoría de Andalucía’ (1927) en la que José Ortega y Gasset teorizaba nada menos que sobre el “ideal vegetativo de los andaluces”. Este estereotipo sobre la pereza de los andaluces ha continuado su andadura hasta nuestros días con la con la “fuerza que suelen hacerlo los prejuicios cuyo contenido denigra a unas regiones al tiempo que favorece a otras”, señala Alberto González Troyano. 

Entre lo popular y lo culto

A esta imagen de una  Andalucía castiza, romántica, anclada en sus tradiciones, hedonista y perezosa, se ha superpuesto otra bien distinta. Ligada al regeneracionismo, y vinculada con las reivindicaciones agrarias del pueblo andaluz, esta corriente de pensamiento –Azorín, Clarín, Eugenio Noel, Pío Baroja y Blasco Ibáñez, etc.– dibujó una Andalucía trágica, negra, hambrienta e irredenta, teñida de ideas milenaristas y anárquicas, en una visión de Andalucía que también ha perdurado en el tiempo.     

Como señala Gonzalez Troyano, el fuerte arraigo de las tradiciones en Andalucía ha tenido efectos muy positivos en términos de sociabilidad –hábitos compartidos, cohesión…–, pero, al mismo tiempo, ha podido potenciar el ensimismamiento, así como a contribuir a ocultar propuestas minoritarias. En Andalucía se ha vivido con singular tensión e intensidad la oposición entre modernización y tradicionalismo, entre lo popular y lo culto. Es en esta pervivencia de las tradiciones donde enraíza otro de los tópicos: el del narcisismo de los andaluces, contemplando complacidos su propio espectáculo, prefiriendo representar o aparentar que vivir. Sobre estos temas han escrito una larga nómina de autores como Luis Cernuda, Cansinos Asens, Caballero Bonald, Muñoz Molina, etc. 

Sea como sea, las imágenes asociadas a Andalucía han desbordado con mucho las fronteras de nuestra Comunidad Autónoma. A pesar del esfuerzo que se ha puesto en liberarse  de estos prejuicios, los estereotipos circulantes no se han borrado ni eliminando de las mentalidades colectivas pese a los continuados esfuerzos en este sentido. En opinión del autor de este volumen, ya es hora de que se hagan revisiones críticas de este tema insuficientemente abordado hasta el momento.

 EL AUTOR

Alberto González Troyano ha sido profesor de literatura española en las Universidades de Cádiz y Sevilla. Sus trabajos de investigación están relacionados con el teatro popular dieciochesco, la imagen romántica de Andalucía y la novela del realismo decimonónico. En 2012 le concedieron el Premio Iberoamericano Cortes de Cádiz de Ciencias Sociales. Entre sus libros figuran ‘El torero, héroe literario’ (1988); ‘El Cádiz Romántico’ (2004); ‘Don Juan, Fígaro y Carmen’ (2007); ‘De las luces al realismo’ (2012) y ‘La reinvención de un cuadro: Goya y la alegoría de la Constitución de 1812’ (2012).

Colección Imagen de Andalucía 

La percepción que tenemos de nuestra comunidad autónoma, y de nosotros mismos, es condicionada y modificada día a día por diferentes agentes –medios de comunicación social, publicidad, literatura y música– que, en algunos casos, no hacen sino potenciar los tópicos más ancestrales. El objetivo de esta colección del Centro de Estudios Andaluces, que ya cuenta con 14 títulos editados, es desvelar, desde el análisis y la investigación, cómo se construye esta percepción y quiénes son los instrumentos responsables. Estos textos suponen un esfuerzo de investigación y divulgación que persigue que nuestra “imagen” se ajuste cada día más a nuestra realidad.

 

Fundación Pública Andaluza Centro de Estudios AndalucesC/Bailén, 50. 41001.Sevilla Tlf:955 055 210 - Fax:955 055 211