viernes, 27 de septiembre 2013

La vía de Blas Infante

El investigador del Centro de Estudios Andaluces Salvador Cruz Artacho impartió el jueves 26 de octubre una conferencia sobre autonomía y federalismo en el pensamiento de Blas Infante, enmarcada en el Foro Permanente sobre el Estado Autonómico.

Conferencia 'Federalismo y Autonomía
en el pensamiento y en la praxis política de Blas Infante'

A pesar de que Andalucía partía de una situación poco favorable para el desarrollo del pensamiento nacionalista y regionalista que había irrumpido con fuerza en el escenario español a caballo entre los siglos XIX y XX, lo cierto es que el debate sobre identidad y la defensa de los regionalismos tuvieron aquí una desarrollo notable. Ni la comunión de la oligarquía agraria andaluza con la idea de refundación nacional en clave conservadora, centralista y antidemocrática, ni la (falsa) identificación de muchas características de la identidad andaluza con lo genéricamente español impidieron que el debate regionalista adoptase cuerpo propio en la comunidad, si bien lo hizo por varios caminos distintos. 

Precisamente, en la conferencia impartida el jueves 26 de octubre en la Facultad de Historia de la Universidad de Sevilla, el catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Jaén e investigador del Centro de Estudios Andaluces, Salvador Cruz Artacho, ofreció un recorrido por estas variantes andaluzas del discurso regionalista deteniéndose específicamente en la teorizada por el “Padre de la Patria Andaluza”, Blas Infante. Unas variaciones que, como señaló Cruz Artacho citando al profesor de la Universidad Hispalense Eloy Arias, oscilaron entre formulaciones que implicaban un cambio político a otras folklóricas que no pretendían ninguna trasformación social, pasando por aquellas que veían en el regionalismo una alternativa real para la regeneración de las regiones y, también, del país. 

En ese contexto histórico y político es en el que se deben enmarcar la posición política de Blas Infante “quien entiende el debate regionalista no sólo en clave de regeneración sino con implicaciones de cambio político”, aunque no lo plasmara de esta forma en sus primeros escritos, dado que su discurso fue evolucionando con el paso del tiempo. De este modo, en palabras del propio Blas Infante, pasó de un “regionalismo sano y patriótico porque su fin es realzar la glorias regionales, ensalzar la Patria, a su amada España” (1914), a un nacionalismo de nuevo cuño en el que “Andalucía se ve también en la necesidad de vivir por sí” (1919).

En cualquier caso, para Cruz Artacho la gran novedad introducida por Blas Infante en el discurso regionalista construido en la segunda década del siglo pasado fue su formulación del “problema de la tierra y el caciquismo” como eje prioritario sobre el que actuar para “resolver la redención de Andalucía”.  De este modo, Infante “se alejó del lugar común en que se desarrolla el debate regionalista que abrazaba posturas conservadoras, inmovilistas y defensoras del orden social establecido”, provocando así un “claro rechazo hacia su pensamiento de las clases dominantes”. 

Sin embargo este discurso de Blas Infante, ciertamente innovador por su carácter  social y político, no acabó de permear entre trabajadores y jornaleros por varias razones. En primer lugar, por la influencia y empuje que por aquellos años ostentaban socialistas y anarquistas en los sectores dominados de Andalucía, cuyos postulados estaban entonces “absolutamente alejados de las tesis nacionalistas”. En segundo lugar, porque la formulación de la identidad andaluza realizada por Infante en esos mismos años con objeto de luchar contra la repetida afirmación de la supuesta inferioridad de Andalucía respecto a otros pueblos, se vestía con ropajes “étnico-esencialistas” muy contradictorios y que de alguna forma entroncaban con los relatos burgueses de identidad nacional. Y en tercer y último lugar, porque sus propuestas de reforma agraria enlazaban con la tradición liberal y georgista de tal modo que no se traducían en la colectivización o la abolición de propiedad de la tierra, como ya demandaban los muy activos movimientos campesinos, sino sólo en convertir al jornalero en colono o arrendatario.

Así las cosas, la posición de Blas Infante sólo pudo encontrar acomodo y encaje político en la experiencia del federalismo y republicanismo decimonónico, cuyo hito más conocido fue el proyecto de Constitución Federal de Antequera que adoptara el andalucismo histórico en la Asamblea de Ronda de 1918. Fue así como Blas infante comenzó a formular tesis nacionalistas que oscilan entre “el confederalismo pimargalliano y el federalismo orgánico”, que Cruz Artacho define como “un discurso universalista, confederal, de carácter ético, basado en la libertad de la persona y la soberanía individual, que tampoco encontraba fácil encaje en la escena de los relatos nacionalistas de fundamentación étnica de los años treinta como el catalán, el vasco y gallego”. 

Un discurso que, en cualquier caso, a la altura de la Segunda República era definitivamente descentralizador y autonomista, a la par que democrático. Un discurso confederal edificado sobre la idea de “un pacto entre entidades políticas soberanas iguales que en ningún caso pierden su propia soberanía” que, y esto forma parte una vez más de la tragedia de Blas Infante, tampoco tuvo un acomodo posible en el marco del régimen republicano ni en la Constitución de 1931. 

Aunque, como concluye Cruz Artacho, todas estas circunstancias, no deben impedirnos hoy interpretar esa etapa como “el despertar de la conciencia andaluza y uno de los momentos más brillantes de la historia del andalucismo histórico”. 

Esta conferencia, que contó con la presencia de la hija de Blas Infante, María Ángeles Infante, así como con una nutrida asistencia de público, se enmarca en el Foro Permanente sobre el Estado Autonómico, una iniciativa auspiciada por el Centro de Estudios Andaluces que tiene como objetivo ser un espacio de análisis y reflexión multidisciplinar sobre la modernización del Estado Autonómico para aportar nuevas ideas al debate en torno al presente y al futuro de la configuración territorial española. En los próximos meses está prevista la celebración de dos conferencias más incluidas en este programa de investigación, acerca de la Asamblea Regionalista de Córdoba y el Proyecto de Bases para un Estatuto de Autonomía de Andalucía (octubre en Córdoba) y La Democracia y la Conquista de la Autonomía (noviembre en Almería). 

 


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